Jeremy:
¡Vamos Lola!
Lola: Ya voy
papá
Me bajo del
coche con la ayuda de mi padre, cada uno lleva dos maletas a cuestas. Son las
ultimas que quedaban por traer a nuestro nuevo hogar, si es que se le podía
llamar así, claro está…
Jeremy:
Cariño, sube las maletas a tu habitación.
Lola: Vale.
Jeremy: Lola
Freno en
seco y me giro desde el último peldaño de las escaleras. Puedo ver cómo me mira
preocupado. No me ve sonreír desde hace mucho tiempo.
Lola: ¿Qué?
Jeremy:
Nada.
Se rinde.
Baja la cabeza y sonríe. Pero la razón de esa sonrisa no soy yo, si no Kathy y
sus hijos que acaban de entrar por la puerta.
Subo a ‘mi
habitación’, la cual no es únicamente mía. Me ha tocado compartir alcoba con su hijo. Sí, la gente
normal diría: ¿Cómo van a compartir dos adolescentes con 17 años habitación si
tienen las hormonas revolucionadas?, pero ellos pensaron en, bueno si os digo
la verdad no tengo la mínima idea de en qué estaban pensando cuando tomaron esa
decisión. Lo más normal es que compartiera habitación con su hija, más que nada
porque somos del mismo sexo pero no. Ellos son muy modernos, tanto que a veces
asustan.
Dejo mis
maletas en mi cama y me dispongo a hacerme un hueco en el armario.
Danny: Hola.
Lola: Ah,
hola.
Soy borde lo
sé, pero es que no me sale ser falsa con alguien que ni me cae ni me deja de
caer.
Danny:
¿Quieres que te ayude a algo?
Lola: No.
Suspira, se
tira en la cama y se pone los cascos. Desde aquí puedo escuchar la voz de Bruce
Springsteen pegando berridos.
Cuando
termino de colocarlo todo me tumbo en mi cama, que está separada de la suya por
una mesita de noche. Me mira y se quita los cascos.
Danny: Oye
que si no quieres dormir aquí se lo puedo decir a mi madre eh, que no quiero
que estés incomoda ni nada.
Lola: No te
preocupes.
Danny: Am,
vale.
Dos minutos
después intenta sacar tema de conversación, de nuevo.
Danny: Este
año te ha tocado en el B, no?
Lola: Sí.
Danny: Pues
entonces iremos juntos.
Lola:
Genial. –Eso lo digo en tono irónico y él parece no pillarlo porque sonríe-
Danny: Te
puedo presentar a unos amigos si quieres.
Lola: ¿A los
de tu grupo? No gracias.
Danny:
Tampoco somos tan malos. –sonríe.-
Lola: Ya.
Al ver que
no tiene nada que hacer baja a cenar. Mi padre me llama pero yo le hago caso
sumiso porque no tengo ganas de otra cenita familiar.
A la mañana
siguiente me levanto con el despertador de Danny, y ni me ducho, porque como
ahora somos una familia numerosa hay ostias para meterse en la ducha así que me
pongo lo primero que veo, me hago una coleta y me lavo los dientes en el
lavaplatos de la cocina. Triste, pero real.
Me despido
de mi padre y de su novia con un modesto ‘Hasta luego’ y me voy.
Al llegar al
instituto entro en clase seguida de Danny que ha ido todo el camino pisándome
los talones.
La mañana
pasa lenta. Se hace dura y pesada pero por fin es la hora de salir. Lo mejor es
que no tengo deberes y al llegar a casa me podré tirar en la cama, lo peor en
cambio, es que no creo que pueda descansar mucho ya que Danny y sus amiguitos
vienen también.
Entro y
gracias a dios ni mi padre ni Kathy, se dan cuenta de mi presencia por lo que
subo a mi habitación corriendo escalones arriba, intentando evadirme un poco de
la presencia de los demás. Pero me da la sensación de que en esta casa nunca
podré estar sola.
Danny:
¡PASAD CAPULLOS! –Entran los cuatro a la habitación como auténticos buitres.- mirad esta es mi
hermanastra, Lola.
Dougie: Vaya
nombre jajajajajaja –el gilipollas se comienza a reír-
Danny: Tú te
callas porque tu nombre no es que se sea muy bonito.
Comienzan a
pegarse como idiotas y yo salgo de ahí pegando un portazo. ¿Tanto pido? Solo un
puto rato de silencio, joder. Me encierro en el lavabo y allí me paso horas y
horas, hasta que mi padre me avisa para la cena, pero una vez más paso de cenas
familiares. No me apetecía.
Mientras
ellos cenaban, yo aproveché para entrar a mi habitación y ponerme el pijama.
Lola: Pero
qué pollas… -El olor a porro es insufrible, así que me abro la ventana. Me la
pela que estemos en noviembre.-
Cuando pasa
un rato decido bajar a la cocina a por un poco de agua, pero lo que me
encuentro me hace no querer cruzar la barrera entre la cocina y la entrada.
Danny: Joder
que no mamá, que lo he intentado pero ella no pone de su parte.
Kathy: Pero
ahora forma parte de la familia Danny, tienes que hacer que se sienta cómoda.
Danny: Una
persona con ese carácter nunca puede estar cómoda viviendo con gente. Es como
un ogro –Los dos ríen y yo me sofoco.- o incluso peor.
Kathy: Va
Danny no seas así, inténtalo, ¿vale?.
Paso de
escuchar su respuesta. Me subo arriba y me tiro en mi cama, a los pocos minutos
entra Danny.
Danny: ¿Ya
te vas a dormir?
Lola: Sí.
Danny: Ahmm…
Lola: …
Danny: ¿Te
han caído bien mis amigos?
Lola: ¿Hace falta
que te responda?
Danny: Sí.
Lola: No.
Danny: ¿No
qué?
Lola: Que no
me han caído bien, ¿contento?
Danny: ¿Por
qué no?
Lola: ¿Tú
nunca te callas?
Danny: ¿Y tú
siempre eres así de simpática?
Lola: Buenas
noches Danny.
Me giro y
cierro los ojos. Esperando que mañana sea un día mejor. Que abra los ojos y me
despierte en una habitación sola. Sin ruidos, ni a ningún imbécil que me
incordie. Pero no es así, a la mañana siguiente me despierto de nuevo gracias
al despertador de mi compañero de habitación y me meto en la ducha. Hoy sí.
Porque me daba a mí la gana.
Ai madre...la que se puede liar estos dos...
ResponderEliminarSi en el fondo Danny quiere ser amiga suya...pero ella nada de nada.
Espero que subas rápido que estoy deseando leer el próximo.
Un besazo.
Pues por ser tú lo voy a subir ahora!!!!! :D
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