domingo, 29 de septiembre de 2013

Capítulo 1: El ogro.

Jeremy: ¡Vamos Lola!
Lola: Ya voy papá

Me bajo del coche con la ayuda de mi padre, cada uno lleva dos maletas a cuestas. Son las ultimas que quedaban por traer a nuestro nuevo hogar, si es que se le podía llamar así, claro está…

Jeremy: Cariño, sube las maletas a tu habitación.
Lola: Vale.
Jeremy: Lola

Freno en seco y me giro desde el último peldaño de las escaleras. Puedo ver cómo me mira preocupado. No me ve sonreír desde hace mucho tiempo.

Lola: ¿Qué?
Jeremy: Nada.

Se rinde. Baja la cabeza y sonríe. Pero la razón de esa sonrisa no soy yo, si no Kathy y sus hijos que acaban de entrar por la puerta.


Subo a ‘mi habitación’, la cual no es únicamente mía. Me ha tocado  compartir alcoba con su hijo. Sí, la gente normal diría: ¿Cómo van a compartir dos adolescentes con 17 años habitación si tienen las hormonas revolucionadas?, pero ellos pensaron en, bueno si os digo la verdad no tengo la mínima idea de en qué estaban pensando cuando tomaron esa decisión. Lo más normal es que compartiera habitación con su hija, más que nada porque somos del mismo sexo pero no. Ellos son muy modernos, tanto que a veces asustan.
Dejo mis maletas en mi cama y me dispongo a hacerme un hueco en el armario.

Danny: Hola.
Lola: Ah, hola.

Soy borde lo sé, pero es que no me sale ser falsa con alguien que ni me cae ni me deja de caer.

Danny: ¿Quieres que te ayude a algo?
Lola: No.

Suspira, se tira en la cama y se pone los cascos. Desde aquí puedo escuchar la voz de Bruce Springsteen  pegando berridos.

Cuando termino de colocarlo todo me tumbo en mi cama, que está separada de la suya por una mesita de noche. Me mira y se quita los cascos.

Danny: Oye que si no quieres dormir aquí se lo puedo decir a mi madre eh, que no quiero que estés incomoda ni nada.
Lola: No te preocupes.
Danny: Am, vale.

Dos minutos después intenta sacar tema de conversación, de nuevo.

Danny: Este año te ha tocado en el B, no?
Lola: Sí.
Danny: Pues entonces iremos juntos.
Lola: Genial. –Eso lo digo en tono irónico y él parece no pillarlo porque sonríe-
Danny: Te puedo presentar a unos amigos si quieres.
Lola: ¿A los de tu grupo? No gracias.
Danny: Tampoco somos tan malos. –sonríe.-
Lola: Ya.

Al ver que no tiene nada que hacer baja a cenar. Mi padre me llama pero yo le hago caso sumiso porque no tengo ganas de otra cenita familiar.

A la mañana siguiente me levanto con el despertador de Danny, y ni me ducho, porque como ahora somos una familia numerosa hay ostias para meterse en la ducha así que me pongo lo primero que veo, me hago una coleta y me lavo los dientes en el lavaplatos de la cocina. Triste, pero real.

Me despido de mi padre y de su novia con un modesto ‘Hasta luego’ y me voy.

Al llegar al instituto entro en clase seguida de Danny que ha ido todo el camino pisándome los talones.
La mañana pasa lenta. Se hace dura y pesada pero por fin es la hora de salir. Lo mejor es que no tengo deberes y al llegar a casa me podré tirar en la cama, lo peor en cambio, es que no creo que pueda descansar mucho ya que Danny y sus amiguitos vienen también.

Entro y gracias a dios ni mi padre ni Kathy, se dan cuenta de mi presencia por lo que subo a mi habitación corriendo escalones arriba, intentando evadirme un poco de la presencia de los demás. Pero me da la sensación de que en esta casa nunca podré estar sola.

Danny: ¡PASAD CAPULLOS! –Entran los cuatro a la habitación como  auténticos buitres.- mirad esta es mi hermanastra, Lola.
Dougie: Vaya nombre jajajajajaja –el gilipollas se comienza a reír-
Danny: Tú te callas porque tu nombre no es que se sea muy bonito.

Comienzan a pegarse como idiotas y yo salgo de ahí pegando un portazo. ¿Tanto pido? Solo un puto rato de silencio, joder. Me encierro en el lavabo y allí me paso horas y horas, hasta que mi padre me avisa para la cena, pero una vez más paso de cenas familiares. No me apetecía.

Mientras ellos cenaban, yo aproveché para entrar a mi habitación y ponerme el pijama.

Lola: Pero qué pollas… -El olor a porro es insufrible, así que me abro la ventana. Me la pela que estemos en noviembre.-

Cuando pasa un rato decido bajar a la cocina a por un poco de agua, pero lo que me encuentro me hace no querer cruzar la barrera entre la cocina y la entrada.

Danny: Joder que no mamá, que lo he intentado pero ella no pone de su parte.
Kathy: Pero ahora forma parte de la familia Danny, tienes que hacer que se sienta cómoda.
Danny: Una persona con ese carácter nunca puede estar cómoda viviendo con gente. Es como un ogro –Los dos ríen y yo me sofoco.- o incluso peor.
Kathy: Va Danny no seas así, inténtalo, ¿vale?.

Paso de escuchar su respuesta. Me subo arriba y me tiro en mi cama, a los pocos minutos entra Danny.

Danny: ¿Ya te vas a dormir?
Lola: Sí.
Danny: Ahmm…
Lola:
Danny: ¿Te han caído bien mis amigos?
Lola: ¿Hace falta que te responda?
Danny: Sí.
Lola: No.
Danny: ¿No qué?
Lola: Que no me han caído bien, ¿contento?
Danny: ¿Por qué no?
Lola: ¿Tú nunca te callas?
Danny: ¿Y tú siempre eres así de simpática?
Lola: Buenas noches Danny.


Me giro y cierro los ojos. Esperando que mañana sea un día mejor. Que abra los ojos y me despierte en una habitación sola. Sin ruidos, ni a ningún imbécil que me incordie. Pero no es así, a la mañana siguiente me despierto de nuevo gracias al despertador de mi compañero de habitación y me meto en la ducha. Hoy sí. Porque me daba a mí la gana. 

2 comentarios:

  1. Ai madre...la que se puede liar estos dos...
    Si en el fondo Danny quiere ser amiga suya...pero ella nada de nada.
    Espero que subas rápido que estoy deseando leer el próximo.
    Un besazo.

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